Cd. Delicias, Chih. 19 de abril de 2026


Maru Campos y su compromiso político

Fecha/hora de publicación: 18 de abril de 2026 20:42:34

En la ciudad de Chihuahua, la carrera por la alcaldía ya comenzó. Aunque el calendario oficial marque otros tiempos, en los pasillos del poder se respira desde ahora el horizonte de 2027. No es casualidad: la alcaldía capitalina sigue siendo el trampolín natural hacia la gubernatura, particularmente en un estado donde el PAN ha hecho de la permanencia una estrategia de largo aliento.

En ese contexto, la gobernadora Maru Campos, como jefa política del estado, no solo observa con atención la sucesión local. Su nombre empieza a circular también en escenarios nacionales como una de las cartas con mayor peso dentro del panismo rumbo a la Presidencia de la República. Su responsabilidad es doble: gobernar un estado que históricamente ha sido referente de lucha democrática y, al mismo tiempo, cuidar que la estafeta en la capital quede en manos de quien garantice continuidad y gobernabilidad.

Mientras tanto, actores como César Jáuregui y Santiago de la Peña operan desde frentes distintos. Jáuregui mantiene una presencia mediática constante; De la Peña, por su parte, construye poder desde la operación política cotidiana, aunque todavía carga con el estigma de su pasado priista. La pregunta central permanece intacta: ¿quién puede garantizar resultados concretos que respondan a las exigencias de la ciudadanía?

Si las reglas electorales determinan que la candidatura deba recaer en una mujer, el nombre de “Manque“ Granados surge como opción natural. Sin embargo, su desempeño como diputada federal ha sido calificado por diversos sectores como discreto, sobre todo por quienes esperaban resultados más visibles para Chihuahua. El electorado ha dejado claro que ya no se conforma con trabajo en comisiones ni con discursos bien intencionados; hoy exige beneficios tangibles, seguridad en las colonias y mejoras que se reflejen en la economía familiar.

Recientemente, una reunión privada de la gobernadora con aspirantes dejó fuera a un actor que no pasó inadvertido: Carlos Olson San Vicente. Lejos de guardar silencio, lanzó un mensaje directo al corazón de la política tradicional al señalar que “el proyecto se construye en la calle, no en reuniones cerradas“. Su postura pone sobre la mesa una verdad incómoda: sin política de contacto, sin territorio y sin cercanía real con la gente, cualquier proyecto corre el riesgo de quedarse en el aire.

Este escenario se complementa con el mensaje de Jorge Romero Herrera, dirigente nacional del PAN, quien bajo la consigna “Ahora te toca a ti“ ha prometido un proceso abierto para la selección de candidaturas. Romero ha sido enfático al afirmar que no existen “corcholatas“ predestinadas, una declaración que, en Chihuahua, pone a prueba la coherencia entre el discurso nacional y la práctica local.

En el tablero estatal, la alianza PAN-PRI, que alguna vez pareció una síntesis imposible entre “agua y aceite“, hoy es la columna vertebral de la gobernabilidad. Santiago de la Peña, como secretario general de Gobierno, encarna esa simbiosis. Preservar esta alianza resulta clave para la conservación del poder, pese a las resistencias internas que aún persisten en ambos partidos.

Chihuahua ha demostrado en el pasado que, cuando existe respaldo ciudadano genuino, no hay aparato político que logre imponerse. El verdadero riesgo para los aspirantes es creer que una elección se gana únicamente con imagen, acuerdos de élite o cafés políticos.

La gobernadora Maru Campos enfrenta el reto de conducir este proceso con firmeza, pero sin cerrar puertas. El mensaje social es claro: el ciudadano ya no quiere relatos bien construidos, sino resultados verificables, útiles y cercanos.

En el caso de Morena, el panorama tampoco es sencillo. La participación de Brenda Ríos y sus constantes embates contra el alcalde le han redituado parte de su capital político, aunque aún insuficiente para posicionarse como una opción real de relevo.

Maru Campos ya demostró, a través de su secretario Santiago de la Peña, capacidad para articular procesos complejos como la integración de magistrados y jueces. Desde esa óptica, no resulta arriesgado afirmar que también podrá ordenar el proceso de candidaturas, en el que, según diversas versiones, se estaría reservando un espacio estratégico para su propio futuro político ante una eventual alternancia en la gubernatura.

Regresar a la portada