Cd. Delicias, Chih. 15 de mayo de 2022


Incongruencia : Por Ernesto Avilés Mercado

Fecha/hora de publicación: 09 de mayo de 2022 18:02:47

Recientemente, la gobernadora Maru Campos, de frente a todos los integrantes de los cuerpos de seguridad, ordenó la implementación de nuevos protocolos para los agentes de vialidad y tránsito, donde sólo las agentes mujeres detendrán a mujeres infractoras.

La incongruencia está en que el director de la policía vial, César Komaba Quezada fue despedido por su actitud misógina cuando Maru era alcaldesa y ahora lo premia como responsable de la policía vial, cuando sus elementos, están siendo acusados de violación y abuso de autoridad.

El buen juez por su casa inicia y el cero tolerancia no admite excepciones y menos en las estructuras del primer gobierno que encabeza una mujer.

Más allá de las palabras, de los compromisos, promesas y discursos la congruencia entre el decir y el hacer, es la divisa que distingue a los buenos gobernantes.

En México, asesinan en promedio 10 mujeres por día, vivimos en un estado donde desaparecen, violan y matan a mujeres y niñas en total impunidad, -55 en lo que va del año aquí en Chihuahua-, mientras las autoridades y la sociedad, volteamos hacia otro lado.

La principal razón de esta tragedia es la impunidad.

¿Porque los hombres desaparecen, violan y asesinan a las mujeres? simplemente porque pueden hacerlo, sin que nadie les diga nada; porque no hay consecuencias, porque cuando se presentan las desapariciones, violaciones y feminicidios, no se investigan o cuando se investigan, no se hacen bien las cosas, porque las carpetas de investigación no se integran adecuadamente y después se presentan las resoluciones de libertad por falta de pruebas, o absolución por duda razonable.

Se tiene que establecer una gran alianza entre la sociedad, los centros educativos públicos y privados, las estructuras de gobierno en todos sus niveles y de manera especial, la voluntad de los gobernantes, para revertir la gran tragedia que se tiene hoy con las mujeres.

No podemos vivir en una entidad donde las mujeres desaparecen, las violan y asesinan y no pasa absolutamente nada.

Ser mujer y además ser pobre y desaparecer, representa que ninguna autoridad la va a buscar, porque las desapariciones de ellas, quedan registradas solamente en las estadísticas, pero no hay seguimiento institucional que se siga hasta encontrarlas.

La cultura machista que se viene reproduciendo de generación en generación, donde se considera a las mujeres como un objeto que los hombres pueden disponer a su discreción, debe cambiar con una mejor calidad de educación y una adecuada formación en la familia.

Esta cultura, se viene generando en nuestros propios hogares, se continúa en las escuelas, en las universidades y más acentuadamente en los centros laborales donde no se establecen políticas de cero tolerancia y donde también, se permite el acoso, el lenguaje incorrecto, los chistes misóginos, las miradas lascivas y el multi acoso que sufren todas las mujeres, prácticamente en cada espacio de estudio, trabajo y convivencia.

Cuando se atenta en contra de las mujeres, se llega al absurdo de culparlas por ser ellas las que lo provocan, cuando decimos desde los gobiernos, desde los medios o de las charlas entre amigos, que las mujeres tienen la culpa porque usaron minifalda, porque salieron de noche y porque las dejaron las amigas, o incluso porque provienen de una familia disfuncional; nada, nada justifica que violen y maten a las mujeres y a las niñas.

Se tiene que construir un Estado, donde las mujeres puedan salir de sus casas, vestidas como ellas lo determinen, y no por eso justificar que se le ataque o desaparezca.

En este cambio de cultura, además de las escuelas y universidades, el Gobierno del Estado tiene una enorme responsabilidad, porque tiene que tomarse en serio, la seguridad, justicia y la paz, implementando programas que nos permitan entender más la violencia de género, pero particularmente, implementar el cero tolerancia de todos los servidores públicos.

La nueva responsabilidad otorgada a la fiscalía de la mujer, ahora de la familia, no fue acompañada de más recursos, ni ampliación del techo financiero, ni hojas para copias, ni tóner para las impresoras, como tampoco aumento al salario de las y los Ministerios Públicos, que en lo individual llevan más de mil carpetas.

No es sumándoles más trabajo como darán mejores resultados; la justicia debe comenzar por quienes se encargan de procurarla, la empatía existe, el compromiso se mantiene, pero también ellas y ellos tienen familia y deseos de salir adelante.

*ABOGADO INTEGRANTE DE LA AECHIH

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