Cd. Delicias, Chih. 15 de mayo de 2022


Respuesta a “La gata Flora“ Primera de tres partes

Fecha/hora de publicación: 29 de marzo de 2022 15:36:48

En un artículo denominado: “10 aspectos sobre la reforma a la Constitución de Chihuahua“, el Lic. Jaime García Chávez, (“La Gata Flora“, para los amigos), ataca de nuevo.

Experto consumado en “mirar la paja“ (entiéndase sin albur) y desenvolverse con particular virulencia contra cualquier cosa que no forma parte de su bagaje folclórico-ideológico-cultural (es decir, absolutamente todo lo demás), blande su pluma como lo hace de manera periódica: burda, absurda, triste e inútilmente, a lo baboso, pues, y desde la bilis.

Afirma La Gatita, como primer aspecto: “Las constituciones no crean la realidad“; no, no la crean, pero pretenden dos cosas en paralelo: representarla y moldearla. La Constitución es un instrumento de tipo político; o lo que es lo mismo: una herramienta de naturaleza esencialmente política que guarda estrecha relación con ideas tales como limitación de los poderes públicos, derechos fundamentales, democracia, libertad, etc., por lo que el texto constitucional es una expresión jurídica de un orden político previo: “De igual manera sucede con las constituciones. De nada sirve lo que se escriba en una hoja de papel, si no se ajusta a la realidad, a los factores reales y efectivos de poder“.

Como ocurrió, en España, por ejemplo, una de las defensas más encendidas es aquella por la que se pondera el consenso sustancial entre los distintos actores políticos. La distinción anterior pareciera ociosa pero no lo es, por cuanto que la Constitución es un producto de carácter político-normativo, la cual, por un lado, vertebra al Estado y rige las relaciones de las partes que lo conforman; y por otro, refleja la realidad histórica así como las aspiraciones de una nación.

La minina, para variar, confunde la gimnasia con la magnesia; ojalá que no se nos vaya a empachar.

Con esa mala leche que deja el chillar y llorar a intervalos, señala como segundo aspecto: “Sin autoridad política que respalde al gobierno, impulsan una reforma cuando gobiernan igual que lo ha hecho el viejo partido hegemónico y el mismo PAN durante el quinquenio pasado“. ¿Sin autoridad política?

Que en el arranque del proceso se haya convocado a todas las fuerzas políticas representadas en la Entidad, incluidos los poderes del Estado; el que la oposición más poderosa hacia el interior de la Entidad (y la fuerza política más importante en el país), MORENA, haya estado presente en el evento; el que el líder de su bancada haya demostrado su buena voluntad y sus deseos de coincidir; y que públicamente se haya asumido el compromiso de legislar de cara al futuro por todos los ahí reunidos; no son temas menores. Posiblemente la maulladora Micifuza quisiera ver a la izquierda local envuelta en llamas, después de empaparse en queroseno, para hacer realidad su retorcida visión de esa izquierda militante y arrasadora que condena al paredón a cualquiera que se desvíe un ápice, una coma, del dogma al uso.

Pues no, a Dios gracias; al parecer, en Chihuahua estamos locos, pero no tanto.

Como tercer aspecto, afirma orondo: “Es una reforma pensada e impulsada desde el Poder Ejecutivo y sin precedentes sociales que la respalden“; como buen pseudo-izquierdista, envuelto en un halo populista inherente a la condición de comunista de viejo cuño, la Misha autóctona ignora olímpicamente el hecho de que la iniciativa parte del Congreso, el órgano político de representación popular por excelencia: “El representante popular lo es de toda la sociedad [...] Aunque la elección se hace sobre la base de demarcaciones territoriales, ello obedece a simple técnica para lograr que el número de representantes esté en proporción a la población, clasificada en zonas o distritos. Una vez que la elección se consuma, los diputados electos representan a toda la nación“. Noción ésta, que se remonta a la Constitución francesa de 1791.

Continuará...

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