Cd. Delicias, Chih. 18 de septiembre de 2021


Tres extraños enemigos

Fecha/hora de publicación: 27 de mayo de 2021 20:57:55

Hace ya quince largos años, en 2006, se llevaron a cabo unas elecciones presidenciales que desde la campaña condujeron a una polarización extrema de la sociedad de este país. El entonces Instituto Federal Electoral no anunció a un ganador en la noche de las elecciones, lo cual tensó aún más la situación.

El Partido Acción Nacional, por medio de la información que llegaba vía las actas de cada casilla, calculaba una victoria de su candidato por un margen menor al uno por ciento. Finalmente, el PAN resultó ganador e inició la administración con un combate frontal a la delincuencia organizada.

El Partido de la Revolución Democrática, y muy en especial su candidato Andrés Manuel López Obrador, comenzaron a alegar un fraude y a exigir un recuento, el ya famoso "Voto por voto, casilla por casilla". Las declaraciones posteriores del entonces Presidente de la República, el panista Vicente Fox Quesada, quien dijo que había ganado dos veces la Presidencia de la República.

El PRI, en un lejano tercer lugar y fiel a su estilo, supo sacar provecho de la situación en la toma de protesta de Felipe Calderón Hinojosa, quien resultó ganador de la elección, para que hubiera cuorum en la sesión del Congreso de la Unión. A lo largo del sexenio, cobró cada vez que pudo por ese favor al PAN y al país en sí.

A nivel de tierra, la militancia de los respectivos partidos estaba realmente molesta y prácticamente viendo como enemigos a los integrantes de los otros partidos.

A principio de este mes, mayo de 2021, en la ciudad de Juchipila, Zacatecas nos tocó ver un grupo de personas repartiendo propaganda de los candidatos que compiten por los puestos de elección popular en aquella localidad. Me llamó la atención que los brigadistas convivían de forma tranquila, ya que el puesto era una candidatura común de los tres partidos. Mi acompañante me comentó que se le hacía raro ver juntos y tranquilos a los militantes de los tres partidos que hace quince años prácticamente se odiaban.

El día de ayer, 26 de mayo de 2021, luego de escuchar rumores de diversas fuentes, confirmé por medio de una transmisión en vivo por medio de redes sociales, que la candidata del PRI a la gubernatura de Chihuahua, Graciela Ortiz González, pediría el voto para la candidata del PAN y el PRD, María Eugenia Campos Galván. Si bien Graciela González fue muy cuidadosa en las formas a lo largo del evento, en la práctica fue una declinación a favor de la candidata de PAN y PRD, con el objetivo de evitar que Movimiento de Regeneración Nacional, MORENA, lograra el triunfo.

El plan puede sonar bien en las conversaciones de cafetería que sostienen los líderes de PAN, PRI y PRD en la Ciudad de México, ya que debieron hacer una buena negociación, para que tres partidos antagónicos estén trabajando por la misma candidatura en Chihuahua. Dinero, reparto de puestos o candidaturas futuras, que el PAN decline en Nuevo León para favorecer al PRI...eso ya se sabrá conforme pase el tiempo.

Volviendo a nivel de tierra, ahora en 2021 y después de conocer lo que pasó en 2006, esa quimera en que se convirtió la candidatura de María Eugenia "Maru" Campos Galván no tiene credibilidad ante la mayoría del electorado considerando los antecedentes de cada partido a lo largo de los últimos quince años. Una parte de los militantes de cada partido, los que tienen más experiencia, saben que la política es de intereses y que los ideales quedan en segudo plano. Para los militantes, quienes dan más peso a los ideales y los sentimientos, que esos tres partidos antagónicos y casi enemigos entre sí ahora tengan que trabajar como buenos hermanitos es como darles un gancho al hígado.

Que no esperen en el PRI, el PRD y mucho menos el PAN que el porcentaje de apoyo que traía la priísta Graciela Ortiz se traduzcta totalmente en votos para Maru Campos. Puede que los militantes más experimentados del PRI y el PRD efectivamente voten por el PAN. Pero los militantes idealistas o sentimentales ni por error van a votar por un partido que históricamente ha sido su enemigo. Las cuentas alegres sólo existen en las mentes de los líderes de los partidos y quienes forman parte de los equipos de campaña. La realidad puede no ser tan alegre como ellos pretenden que sea.

Esa quimera mencionada en párrafos anteriores sólo le da parque a Morena para reforzar su estrategia de decir que están en contra del PRIANRD y que todos ellos son iguales. Puedo estar equivocado, pero dudo que esa alianza PAN-PRI-PRD tenga un final feliz como los líderes de los respectivos partidos.

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