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Merlí o de las puertas abiertas del Valhalla

Fecha/hora de publicación: 16 de julio de 2018 18:36:30

Al gozo de leer a Almudena, o mejor dicho, concomitante a él, durante semanas disfruté una serie cuyo nombre recogí casi por casualidad.

En un desayuno de Rotary, alguien, ¿la maestra Wong?, comentó el título de la serie: Merlí.

Hablábamos de filosofía, creo, y de algunas producciones de televisión que abordan el tema. Las opiniones sobre la serie estaban divididas: no faltó quien la desdeñara por "ligera"; porque de filosofía sólo se queda en "generalidades" y cierta vacuidad. En tanto que hubo partidarios entusiastas que la celebraron como divertida, inteligente y bien hecha.

Definitivamente me quedo en el grupo de los segundos. Me encantó.

Aunque, en efecto, de filosofía hable más bien poco, definitivamente la serie no pretende eso; en cambio, constituye una enriquecedora reflexión sobre el entorno de los jóvenes, la docencia y la evolución constante en el modo de comprender el mundo.

Con personajes entrañables, con Merlí Bergeron a la cabeza, la serie trata de un profesor de Filosofía desalojado que se va a vivir con su madre, y deberá aprender a convivir con su hijo Bruno, del quien hasta entonces cuidaba su exmujer; la llegada de Bruno a la vida de Merlí coincide con su contratación en el Instituto Àngel Guimerà; donde, merced a métodos imprevisibles y heterodoxos, hace reflexionar a sus alumnos sobre el sentido de las cosas; y a quienes también ayuda en la solución de sus problemas personales, si bien no pocas veces sus métodos o consejos sean censurables.

Merlí no sólo explica a los grandes filósofos, Sócrates, Platón, Aristóteles, Schopenhauer, Hume o Nietzsche, también aplica sus ideas y enseñanzas en la vida práctica para resolver problemas cotidianos.

El mérito de la serie es la frescura de los personajes; la agilidad y vigencia de los diálogos; y la inteligencia con que se construye cada capítulo que, sin desvincularse del resto, enlaza los pormenores que le son propios con el filósofo o la corriente filosófica en turno.

Para mí, que ya estoy fuera de onda y a quien le son ajenos un montón de tópicos de las nuevas generaciones, la serie constituye una oportunidad invaluable para replantearme un montón de asuntos que van desde las relaciones sexuales hasta el consumo de marihuana. Con esto no quiero decir que esté muy de acuerdo con que los jóvenes hablen de "derechos" (entendidos como prerrogativas, facultades o licencias) respecto de aquellos asuntos, y sus secuelas, que no tienen posibilidad de afrontar por sí mismos; me explico: no pueden hablar de libertad sexual ni de consumo de drogas, alcohol o tabaco, si no tienen los medios para hacerse responsables de lo que ocurra tras su realización. Punto. Pero a no dudar, la serie ahonda en estos y otros temas que, en mi desinformada opinión, son polémicos y dignos de reflexión.

Como sea, en uno de sus capítulos la serie me recordó que, más allá de los infortunios cotidianos que pueblan nuestra existencia, existe la promesa del Valhalla “el paraíso nórdico de los muertos que, extrañamente, guarda la promesa de permitirles disfrutar de lo bueno en la otra vida“. Ese planteamiento me convenció que con el ánimo triste o festivo, con las fuerzas a punto o menguantes, con la esperanza intacta o rotas las esquinas del alma, el Valhalla está aquí y no hay otro.

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Columnas de El Chilero
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1) Bronco: Se vio muy bien, aunque se notó que en el fondo no le gustan los comentarios en su contra. Es como un peje norteño de ideas conservadoras, que solo entró a la campaña para intentar quitarle votos a su contraparte sureña.



Es de todos conocido que el propio AMLO en sus visitas a los estados de manera reiterada invitaba personalmente a los ciudadanos a cuidar una casilla y ayudarlo a cuidar los votos, aun así en los estados norteños sí se vio escaseado el personal voluntario para cubrir los puntos de votación, situación que denoto que realmente MORENA no tiene estructura electoral y territorial como los partidos tradicionales PRI y PAN.



El hecho es que el video de la comparecencia se encuentra en redes sociales y ha sido retomado por numerosos portales de medios locales y nacionales y aún internacionales, donde claramente se observa que en una mesa en forma de herradura, el médico Pedro Ramírez Godínez, se encuentra en el extrema izquierdo y la legisladora perredista Crystal Tovar Aragón, se encuentra frente a él en el otro extremo y hasta allá alcanza a escuchar, que lo que está diciendo la legisladora "son puras pendejadas", interrumpiendo la participación de la diputada Roció Sáenz Ramírez para decirle lo que había expresado el médico.



¿Por qué me ocuparía de una reseña fílmica en estos párrafos? Porque la película lo vale. La cinta, entre otros temas, explora uno que, singularmente estos días, parece acosarme como es el de qué es aquello que llamamos "razón".


 
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